Son tantas las envidias, y pasiones que hay en las Cortes de los Príncipes, que no agradecen al aposentador que lo aposentó bien, sino murmuran del porqué aposentó a sus émulos, y competidores.
Hay también en la Corte mucho desorden en el dar de las posadas, y muy gran descomedimiento en pedirlas; porque en las tierras propias no tienen tal posada él, ni sus parientes la piden en la Corte para solos sus criados.
El trabajo de la Corte es, que en viniendo a ella uno, luego dice, que en su tierra es muy emparentado, es muy rico, es muy generoso, y su padre muy valeroso: y sabida la verdad, en la autoridad son sus padres labradores, y en el tener jornaleros, y en el valer renteros, y en la libertad pecheros, y aun quiera Dios no sean en la sangre de otra cosa tocados.
Pestilencia es que siempre dura, y nunca cesa en la Corte, que aquellos que menos valen más presumen, y menos se contentan, y la causa es, que lo mucho que les falta del ser, querrían suplir con bien parecer.
Hay también en la Corte mucho desorden en el dar de las posadas, y muy gran descomedimiento en pedirlas; porque en las tierras propias no tienen tal posada él, ni sus parientes la piden en la Corte para solos sus criados.
El trabajo de la Corte es, que en viniendo a ella uno, luego dice, que en su tierra es muy emparentado, es muy rico, es muy generoso, y su padre muy valeroso: y sabida la verdad, en la autoridad son sus padres labradores, y en el tener jornaleros, y en el valer renteros, y en la libertad pecheros, y aun quiera Dios no sean en la sangre de otra cosa tocados.
Pestilencia es que siempre dura, y nunca cesa en la Corte, que aquellos que menos valen más presumen, y menos se contentan, y la causa es, que lo mucho que les falta del ser, querrían suplir con bien parecer.
Antonio de Guevara. 1480-1545
(Del trabajo que padecen los Cortesanos con los Aposentadores, sobre los aposentos)

